| EL ECO DE ALHAMA NÚMERO 26 | LA IGLESIA DE ALHAMA |
El proyecto de restauración
de la iglesia de San Nicolás de Barí
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El mecenas hace alusión a Cayo Mecenas, diplomático y escritor romano que vivió en el siglo I antes de Jesucristo, y fue amigo y consejero del emperador Octavio Augusto. Hombre culto y rico, ejerció un patronazgo sobre poetas de su época entre los que cabe citar a Horacio y Virgilio.
Como mecenas cabe considerar a D. José Antonio Picón García, hijo predilecto de Alhama, a cuya iniciativa se debe la restauración de la iglesia de San Nicolás de Bari. Hombre generoso y amante de su pueblo y sus gentes, no sólo ha asumido la financiación de las obras de restauración, sino que ha sabido involucrar a los técnicos, artistas y oficios que han colaborado en la ejecución de las obras y de los bienes muebles que forman parte de la iglesia restaurada. Junto a su gran poder de convocatoria ha sabido transmitir un gran entusiasmo y pasión a todo el equipo.
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José Antonio
Picón, Ramón de Torres, Dolores Martínez
Utrera y Juan González. |
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La restauración de la iglesia de San Nicolás de
Bari de Alhama de Almería ha constituido una experiencia
que se ha desarrollado en el tiempo mediante la integración
de cinco etapas diferentes: lectura previa, diagnóstico,
proyecto, obra y difusión.
La intervención sobre este bien patrimonial se ha concebido
como un Instrumento específico, como una actividad abierta
y flexible que ha permitido acometer la restauración desde
una perspectiva interdisciplinar, fruto del conocimiento. En tal
posición, el patrimonio no nos viene dado, no es un dato,
es una actividad. Hay que construirlo desde el presente. El edificio
en sí forma parte de un contexto, pertenece a un universo
muy diversificado o lleno de multiplicidades. El pasado se convierte
así en la "construcción elaborada a partir
de la selección operada en las huellas y trazas presentes
que conceptualizamos como significativas de nuestro pasado histórico.
Todo futuro es nuestro proyecto, la consecuencia posible de nuestra
acción presente, de nuestra iniciativa".
Una cuestión fundamental en la que se ha enraizado el proyecto
ha sido entender el edificio tanto como objeto-discurso
(documento) como objeto-figura (monumento).
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Sección Longitudinal |
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Sección transversal |
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Planta |
En efecto, la lectura atenta y directa de la iglesia nos ha permitido la interrogación y escucha del discurso, constructivo, material y formal de los espacios y comprender su técnica constructiva, su organización y composición arquitectónicas. El edificio sólo responde a las preguntas que se le formulen. Las respuestas hay que buscarlas sin efectuar juicios previos, prescindiendo del sujeto para analizar el objeto. El crítico, el arquitecto, debe despojarse de su opinión, sacarla fuera e introducir un vector de objetividad, teniendo en cuenta que el edificio debe imponer su propio método de análisis. Así, el levantamiento de planos y el análisis gráfico, como instrumentos propios del arquitecto, han permitido una aproximación crítica al edificio histórico mediante su análisis e interpretación, para desvelar su lógica interna, su sentido, su verdad.
El análisis gráfico ha constituido un proceso que no es de reproducción, sino de transposición o de traducción, equivalente a la operación literaria que se realiza con la traducción de un texto original. El análisis formal del edificio nos ha dado la posibilidad de hacerlo legible a otros "lectores", y se ha construido con los signos que utilizamos y la sintaxis que articulamos con ellos. En este proceso se ha planteado la relación en el objeto arquitectónico y la interpretación realizada mediante la elección de medios: técnicas, escalas, puntos de vista, elección del ámbito de la representación, precisión métrica, etc. Este procedimiento se ha extendido también a otros campos analíticos: estructuras, patologías, materiales, condiciones funcionales, etc.
Con el edificio se ha establecido una relación de simbiosis, tejiendo una red de solidaridad y de ayuda mutua que ha suplido al documento escrito. Esta ampliación de la noción de documento fue planteada por los fundadores de la revista Annales d'histoire économique et sociale (1919), pioneros de la nueva historia, que defendían que la historia se hace con documentos escritos, cuando existen, pero se puede hacer sin documentos escritos si no existen. Porque la historia se hace -según Jacques Le Goff analizó en su día- "con aquello que pertenece, sirve y expresa al hombre y demuestra su presencia, su actividad, sus gustos y su modo de ser".
Considerar al propio edificio como documento significa conseguir que las cosas nos hablen, para que nos digan lo que solas no dicen sobre los hombres y las cosas que están detrás. Esta actividad convierte al pasado en un construido del presente.
Con la medición "in situ" del edificio, el análisis y la representación gráfica se produjo obligatoriamente el contacto físico, táctil, con todos los elementos materiales del edificio. En ese acercamiento directo y atento se produjo un tránsito, un movimiento, desde el objeto-discurso al objeto-figura, desde el documento al monumento.
La vidriera-retablo, como alegoría de la luz, trata de ofrecer una visión beatífica de Dios para conectar con la espiritualidad en un lugar de honor y culto. |
Como objeto-discurso la iglesia de San Nicolás
de Bari nos revela su poder para hablar, comunicar y significar
como expresión de una conducta colectiva, documento en
definitiva. Pero con el contacto físico su arquitectura
se revela también como objeto-figura, que no se
agota en lo que habla, comunica o significa, y se convierte en
un objeto que se nos aparece, manifestándose como síntesis
arquitectónica -equilibrio entre la técnica, el
vocabulario constructivo y la composición-, a través
de su forma, volumen, pieles, texturas... Adquiere una dimensión
que se debe a una forma particular de percepción por los
sentidos, que disuelven o desbordan la razón conceptual
-el documento, el objeto instrumental-abriendo o restituyendo
su dimensión de presencia, su dimensión estética.
La razón conceptual da paso a la razón estética
o razón poética, por la que la arquitectura
cobra un valor que radica en su percepción, en su contemplación,
en su placer estético, en su aprehensión sensible
como monumento.
La conservación y restauración de los edificios
históricos como la iglesia de Alhama, suscita siempre la
búsqueda de la síntesis equilibrada y crítica
entre el tratamiento documental de la Historia y de la Arqueología
y el interés constructivo, funcional y formal de la poética
arquitectónica.
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José Antonio
Picón con algunos de los operarios de la obra. Al
fondo Loly Martínez Utreta, la aparejadora. |
Para intervenir sobre el patrimonio es necesario apoyarse tanto en la teoría como en la práctica. Es necesario realizar una acción poética. La poética, como construcción física, es de un material. No hay poética sin materia. La poética es el paso intermedio, o el subconjunto común, a la teoría y la práctica. Ese paso intermedio es el proyecto de arquitectura. Desde tal posición, al abordar lo arquitectónico de la arquitectura, "esa poética o teoría práctica", cuando existe se proyecta -en palabras de Antonio Miranda- en el trabajo u obra, a la vez que recibe de esa obra una respuesta de prueba o error, es decir, nuevos conceptos, como si de un juego de frontón se tratara. Ese proceso continuo e inacabable coincide con aquello que llamamos proyecto. El proyecto arranca de viejos tipos, recuerdos, modelos, conceptos, experiencias y teorías y empieza con unos primeros objetos tentativos (croquis o maquetas) capaces ya de producir nueva teoría. Esa teoría viene a través de la crítica y la autocrítica en un proceso racional, inacabable, histórico, dialéctico y material".
El estado de conservación de la iglesia evidenciaba las transformaciones realizadas en la década de los sesenta, que afectaban a la percepción del espacio arquitectónico. |
Pero la poética es antes que nada una forma de conocimiento de la realidad y el arquitecto opera con los materiales propios de la arquitectura para construir una experiencia única e irrepetible. Todo proyecto es, pues, una exploración del material de experiencia, no previamente conocido, que constituye su objeto. Es un movimiento de indagación o búsqueda y tanteo. Este avance por tanteo es característico de la conformación del proyecto. En ese proceso se debe alcanzar el criterio de la razón poética que hace ¡nteractuar y multiplicarse a la triple racionalidad: lógica interna, sentido y compromiso con lo público.
Desde tal posición se ha concebido la restauración de la iglesia de San Nicolás de Barí y los nuevos elementos incorporados: retablo, vidrieras, carpinterías, cerrajerías... En dichos elementos se propone un lenguaje de síntesis o condensación que alcanza su máxima expresión en la concepción del nuevo retablo, que se estructura con un cuerpo bajo de maderas de raíz y de tejo (ejecutado con magnífico oficio por la cooperativa F.A.M.A.) y con un cuerpo alto compuesto con módulos y vidrieras diferentes (excelente obra del artista Juan González Barrios y su equipo). La vidriera-retablo, como alegoría de la luz, trata de ofrecer una visión beatífica de Dios para conectar con la espiritualidad en un lugar de honor y culto, a la vez que introduce un eje longitudinal de luz en la iglesia al relacionarse con la vidriera situada en los pies del templo.
El cuerpo bajo del retablo hace referencia a la iglesia de San Leopoldo del Hospital Psiquiátrico de Viena, construida entre 1904-1907 por el arquitecto Otto Wagner (1841-1918), que proyectó esta iglesia moderna, abriendo una nueva vía para este tipo arquitectónico.
El pavimento, con un despiece triangular de piedras de Alhama, refuerza la significación del espacio. La posición de los triángulos situados en el eje del templo, simboliza el impulso ascendente hacia la unidad superior, desde lo extenso (la base) a lo intenso (el vértice). El movimiento así generado converge en el altar mayor con el impulso ascendente del cuerpo bajo del retablo.
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Estructura de cerchas
y viguetas metálicas que daban forma al techo de
la iglesia tras la remodelación de 1967-69 |
El estado de conservación de la iglesia evidenciaba tanto las transformaciones realizadas en la década de los sesenta, que afectaban a la percepción del espacio arquitectónico, como las alteraciones en los sistemas de revestimientos, que se expresaban en el mal estado de conservación de los diferentes materiales. Asimismo se observaban deficiencias en las instalaciones de electricidad, iluminación y megafonía y patologías debidas a las humedades de remonte capilar en los muros.
Todos estos indicadores visuales de alteración componían una imagen global de deterioro de la iglesia, que no se frenó en la reforma efectuada en 1968. En dicha actuación la iglesia perdió su artesonado mudéjar, que fue sustituido por una estructura de cerchas y viguetas metálicas, conformando una cubierta a dos aguas. Asimismo se efectuaron reformas en el crucero y en la cabecera, añadiéndose una serie de huecos de iluminación disonantes con respecto al espacio original. En los últimos años se han ido sucediendo una serie de pequeñas actuaciones que no han conseguido detener la situación generalizada de deterioro.
En tal perspectiva, el proyecto de restauración ha supuesto una intervención general de restauración para subsanar las deficiencias observadas. Las actuaciones realizadas han sido las siguientes:
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Desmontado y protección de los bienes muebles existentes y posterior recolocación una vez finalizadas las obras. Desmontado del pavimento existente en el ámbito de los dos canceles de entrada y en la grada elevada del altar mayor. Nivelación de los pavimentos de la zona del salón y despacho con respecto a los del altar mayor, para eliminar los escalones existentes, así como la rampa existente en el salón. Ejecución de zanja perimetral a los muros para el alojamiento de las instalaciones y del sistema de drenaje de suelos. Picado de los revestimientos interiores del conjunto de la edificación. Instalación de un sistema de andamiaje para la ejecución de las obras.
Ampliación del espacio elevado del altar mayor y ejecución de escalones corridos en todo su frente. Ejecución del sistema antihumedades consistente en el drenaje de suelos, mediante la instalación de drenador aireador colocado sobre lecho de grava, y tratamiento de humedades de los muros mediante la disposición de electro convector osmótico capilar, dispuesto en las dos caras de los muros.
Aplicación, en las paredes interiores del conjunto, de capa de regularización y capa de acabado final mediante mortero de cal grasa. Solado del conjunto con baldosas de piedra natural de Alhama en color rojo y crema. Revestimiento de techos mediante tablazón de madera de pino Flandes con tratamiento fungicida e ignífugo.
Dotación de la instalación de electricidad e iluminación. Dotación de la instalación de climatización del templo para frío y calor. Dotación de la instalación de megafonía del templo.
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Dotación de nuevas puertas interiores, ejecutadas con madera de pino Flandes con tratamiento de conservación. Dotación de puerta exterior y ventana del salón, ejecutadas con madera de iroko con tratamiento de conservación. Dotación de carpinterías con tableros de alta densidad, pintadas en color blanco, para el registro de las unidades Interiores de climatización. Barnizado de los canceles existentes de acceso al templo. Dotación de cancela metálica a la nueva sacristía del templo. Dotación de reja de protección a la ventana exterior del salón. Dotación de barandilla metálica a la escalera de acceso exterior al templo.
Cuerpo bajo ejecutado con maderas de raíz de abedul y raíz de abedul y raíz de tejo. Cuerpo alto ejecutado mediante mural compuesto de 14 módulos y 46 vidrieras diferentes realizado con técnica de emplomado tupido.
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La restauración de la iglesia de San Nicolás de Bari
de Alhama ha sido una experiencia enriquecedora que permite extraer
una serie de conclusiones.
1 °. El protagonismo de la sociedad civil,
canalizado a través de ciudadanos organizados y emprendedores,
es determinante en el desarrollo de nuestra sociedad y, en particular,
de nuestra cultura.
El mecenazgo del proyecto de restauración de la iglesia realizado
en Alhama, es una referencia de vital importancia para que los poderes
públicos fomenten los proyectos de patrocinio y definan fórmulas
de participación de entidades públicas y privadas
para acometer los trabajos de protección, investigación,
conservación y difusión del patrimonio y materialicen
la participación de los patrocinadores, atendiendo a parámetros
de rigor científico y utilidad pública, para mejorar
los incentivos fiscales al mecenazgo previsto en la Ley 49/2002
de 23 de diciembre.
2º. Es preciso profundizar en la investigación interdisciplinar, fomentando la constitución de equipos que permitan abordar las intervenciones en el patrimonio histórico con una perspectiva de integración o interdependencia de las acciones.
Por ello, la restauración de la iglesia de Alhama deberá enriquecerse con las aportaciones históricas y arqueológicas correspondientes, a la luz de los datos obtenidos en el transcurso de la ejecución de las obras, que pueden permitir nuevas lecturas sobre las distintas fases constructivas y diferentes actuaciones realizadas sobre el edificio.
3º. Es fundamental aunar esfuerzos para que los resultados conseguidos con la restauración de la iglesia se mantengan en el tiempo, fomentando la conservación preventiva y el mantenimiento.
4º. La investigación y conservación del patrimonio histórico cobra pleno sentido si se procede paralelamente a su difusión entre los distintos sectores de la sociedad, por lo que es necesario utilizar los medios de comunicación, los soportes mediáticos y los canales más apropiados a cada acción, de la manera más profesional posible.
En este sentido, hay que resaltar especialmente el papel relevante que la revista El Eco de Alhama juega en la investigación y difusión del patrimonio, y en concreto con la divulgación multidisciplinar de los trabajos de restauración de la iglesia.
5º. La restauración realizada ha supuesto una actividad patrimonial donde la cultura del pasado ha sido conmemorada como representación y conservada como tesoro. Esta conmemoración como representación habilita un espacio entre la tradición y el presente, de modo análogo a la distancia existente entre el escenario y el espectador, entre el cuadro y el visitante, entre el monumento y el ciudadano o el turista.
En esta actividad patrimonial el pasado, tal y como señala el filósofo y pensador Mariano Peñalver, "deviene hoy para nosotros más una actualidad reverenciada que un antecedente impuesto de nuestro presente. La tradición así es conservada con veneración; no como origen obligado de nuestro presente, sino como objeto privilegiado de nuestro presente. El pasado se nos aparece como un objeto bello y rico que suscita, por el alejamiento de su origen, el respeto y la distancia".